camarera-hotel
En mi último viaje a Punta Cana me encontré a la camarera de hotel arreglando mi habitación cuando llegué de la piscina. La chica me dijo que si le daba propina, y yo, que intuí que se gastaba unos melones considerables, le invité a que se la ganara. Primero le ofrecí algo de pasta por embadurnarse esas tetorras de aceite, pero más tarde, ya cachondo perdido al ver ese melonar, le dije que si quería más tenía que hacerme una paja.

Al principio creí que me iba a montar un escándalo, pero qué va. Me hizo un pajote bien hecho aprovechando que tenía las manos aceitosas, y no veas qué gusto daba aquello.

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