negraca
Siempre que veo una negraca potente por la calle, se me pone el rabo duro de pensar en follármela por todos esos agujeros negros que tiene. Pero esta mandinga es especial. Me ha contado que una  polla blanquita como la mía, es lo que más le gusta del mundo.

Además de su culazo descomunal, esas tetas que dios le ha dado, me han hecho  las mejores pajas cubanas con las que puede soñar un  cerdo como yo. La mayor recompensa… una buena lefada en esas  peras. Siempre he pensado que el blanco sobre el negro sienta tan bien… Sigo buscando contrastes en mi vida. ¡¡Hakuna Matata!!!

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